
Los resultados revelan que la ciudadanía de este país manifiesta una «profunda preocupación» (8’9/10) por la degradación del medioambiente, considerando que la situación es de «gravedad extrema» (80 %) y que se debería actuar «con la misma rapidez» con la que se ha afrontado la pandemia.
Existe un «amplio consenso» sobre que los seres humanos deberían preservar la diversidad (9’2/10), considerada por la mayoría «fundamental» para la riqueza del país y el bienestar de los humanos (9/10).
La contaminación del mar y de los ríos, la del aire, los incendios forestales, el agotamiento de recursos naturales, las sequías, y la extinción de especies y plantas, son algunos de los problemas que perciben los ciudadanos.
El estudio presta especial atención al cambio climático, sus causas y la gravedad de sus impactos, aceptados por una amplia mayoría, que lo considera un hecho «científicamente probado» (84 %), provocado por el ser humano (80 %), y que ya está teniendo consecuencias en España (78 %).
No obstante, la ciudadanía se muestra optimista, con una mayoría que defiende que se puede paliar aún alguno de sus efectos (55 %); y una proporción menor que cree estar a tiempo de evitarlo (39 %).
La mayoría de la población muestra un “alto” conocimiento sobre las cuestiones medioambientales (59 %), y es plenamente consciente del impacto del estilo de vida actual, el elevado nivel de consumo o el uso de medios de transporte más o menos contaminantes.
Los ciudadanos encuestados también conocen el efecto medioambiental de las diferentes fuentes de energía, y se posicionan mayoritariamente en contra de las no renovables -como el petróleo, el gas y el carbón- y más a favor de las renovables como, sobre todo, la solar y la eólica.
Asimismo, la mayoría de participantes asegura «siempre o frecuentemente» reciclar -separar la basura en casa-, evitar el uso de plásticos, limitar su consumo de agua y electricidad y reducir el uso de la calefacción y del aire acondicionado, prueba de que «los valores medioambientales se han trasladado parcialmente a algunas facetas de la conducta individual».
Por el contrario, «aún existen resistencias» a modificar pautas de comportamiento «muy arraigadas» respecto al uso del vehículo privado, sobre todo por motivos de ocio o turismo, y la apuesta por medios de transporte no contaminantes -utilizados por un 12 %- está aún en estado «muy incipiente»
Por otro lado, el estudio señala que las medidas medioambientales basadas en mecanismos fiscales y de precios tienden a ser aceptadas, ya que la mitad o más ha afirmado estar dispuesto a pagar más por el agua, el gas, la gasolina o la electricidad para hacer frente a la crisis ecológica.


