Cada vez son más las personas que buscan en sus vacaciones una experiencia diferente y auténtica. Poco a poco vamos dejando atrás aquel modelo de turismo masivo y nos aventuramos a conocer lugares menos explorados y culturas mejor conservadas. Pero muchas veces, al buscar una experiencia alternativa, es inevitable no caer en una contradicción interna. Una contradicción entre el deseo de conocer culturas y territorios no turistificados y el temor a acabar siendo parte de un sistema turístico perjudicial para ellos.
En cuanto al turismo de naturaleza, un primer impulso nos lleva a priorizar la preservación y la protección de los espacios naturales antes de analizar lo suficiente las relaciones entre estos espacios y los pueblos y sociedades locales. Esto suele ser un error que no hace más que provocar más daños que la pura falta de medidas de protección, algo que se viene dando desde hace bastante tiempo en distintas regiones de África.
Recientemente, en un territorio cercano al Parque del Serengueti, en Tanzania, ha habido un intento del Gobierno por expulsar al pueblo masái de sus tierras para la creación de parques de conservación de animales. Un ejemplo de impacto hacia un pueblo y un territorio que llevan viviendo en equilibrio humano-naturaleza durante generaciones. Lo mismo ha pasado con otros pueblos africanos como los borana, los okiek o los pigmeos batwa en las selvas de África del Este.
Cada vez más proyectos incluyen a la población local, muchas veces indígenas, para que formen parte de un turismo verdaderamente sostenible
Aunque la conservación de la naturaleza es algo positivo, para desarrollar modelos exitosos y sostenibles se debe tener en cuenta tanto el aspecto económico como el medioambiental, pero siempre respetando e involucrando a la población local. Para conseguirlo, debemos entender las complejas relaciones que se dan en cada territorio. Cada vez más proyectos incluyen a estas personas, muchas veces indígenas, para que formen parte de un turismo verdaderamente sostenible.
¿El alojamiento está gestionado por la gente local? ¿Voy a realizar actividades que respeten el entorno o las condiciones de los animales? Por ejemplo, en los santuarios de animales en Tailandia, en la ciudad más importante del norte, Chiang Mai, existen más de 70 centros para visitarlos. En muchos de ellos, los elefantes son forzados a ser parte de exhibiciones e incluso son maltratados. Una selección eficaz de las actividades turísticas es una buena práctica para reducir el impacto negativo de nuestra estancia.
Intentar involucrarse en la vida local para entender mejor la realidad del lugar, pagar un precio justo por los productos que adquirimos...
Si queremos viajar y hacerlo de forma sostenible, debemos realizar un trabajo de búsqueda de información y una posterior reflexión crítica
Ser un turista con conciencia y comprometido no es sencillo. Ser eco en redes sociales no es suficiente para ayudar al planeta o a las sociedades del mundo. Si queremos viajar y hacerlo de forma sostenible, debemos realizar un trabajo de búsqueda de información y una posterior reflexión crítica. Poniendo un poco de esfuerzo podemos convertir esta actividad en la mejor oportunidad para aprender, compartir y progresar juntos como una gran familia humana.