Aquí van cuatro propuestas desde SAÓ Viajes para un verano diferente, pensadas para quienes quieren ir más allá de lo obvio.

Si prefieres salir de España sin hacer un viaje demasiado largo, Essaouira es una opción muy interesante. Situada en la costa atlántica de Marruecos, esta ciudad destaca por su ambiente tranquilo, su cultura local y una estética que suele enganchar a quienes la visitan.
No es un destino de playas abarrotadas. Aquí el plan es otro: pasear por sus calles encaladas, recorrer la medina declarada Patrimonio de la Humanidad, disfrutar del océano, practicar surf o relajarse con un hammam tradicional. La ciudad combina cultura y descanso, con un puerto pesquero lleno de vida, artesanos de la madera de thuya y una gastronomía sencilla pero auténtica. Ideal para desconectar sin renunciar al sol y al mar.

Si lo que se buscas es un viaje de verano más especial, de esos que parecen sacados de una película, Bali y Komodo pueden ser justo lo que se tiene en mente. Este destino requiere más días de viaje y está pensado para quienes pueden dedicarle un tiempo más amplio, pero a cambio ofrece una experiencia muy completa que difícilmente se olvida.
Bali concentra playas de arena negra y blanca, arrozales en terrazas, templos en acantilados y una vida cultural muy activa. La vecina isla de Komodo aporta aventura con sus famosos dragones, aguas turquesa y paisajes volcánicos. Snorkel, atardeceres frente al mar y visitas al Parque Nacional de Komodo son planes que marcan la diferencia. No es un destino rápido ni económico, pero sí de los más memorables.

Hay viajeros que buscan cada vez más destinos tranquilos, poco explotados y con un enfoque auténtico. Para ese perfil, Santo Tomé y Príncipe es una joya aún poco conocida en el circuito europeo. Situado en el golfo de Guinea, este pequeño país africano de dos islas principales ofrece una versión del trópico muy alejada del turismo de resort y de las aglomeraciones.
Ofrece playas, naturaleza intacta, cascadas escondidas en la selva y plantaciones de cacao que recuperan su vida. El ritmo es lento, los alojamientos son pequeñas guesthouses o eco lodges familiares, y no hay turismo de masas. Senderismo, aves endémicas, buceo o simplemente caminar por playas vírgenes. Perfecto para quienes buscan un verano tropical con calma, autenticidad y conexión con el entorno.

Si el calor extremo no es lo tuyo, Islandia puede ser un gran plan para verano. Mientras el sur de Europa soporta altas temperaturas, aquí el termómetro se mantiene en cifras suaves. Eso, lejos de ser un inconveniente, se convierte en una ventaja para quienes prefieren viajar activamente sin que el calor limite las actividades.
Islandia no es el típico destino, y precisamente por eso resulta tan atractivo. Con días interminables, el viaje se centra en cascadas, glaciares, fiordos, volcanes y zonas geotermales. Es un destino activo, ideal para amantes de la naturaleza en estado puro, con un fuerte compromiso con el turismo responsable. No hay playas de arena blanca, sino paisajes únicos que no se parecen a ningún otro lugar. Una opción diferente, fresca y visualmente impactante.
Viajar fuera de España en verano no es complicado. Es elegir la experiencia que realmente apetece: desde la cercanía de Essaouira hasta la lejanía de Bali, pasando por la calma de Santo Tomé o la fuerza de Islandia. En SAÓ ofrecemos propuestas para distintos estilos, todas con un objetivo común: hacer que el verano no sea uno más. Porque salir fuera es cambiar de ritmo, de paisajes y de forma de vivir el viaje.
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