En SAÓ llevamos tiempo apostando por un modelo de viajes conscientes, en el que la experiencia del viajero va de la mano del respeto por el entorno. Sabemos que viajar implica un impacto ambiental, especialmente en forma de emisiones de CO2 derivadas del transporte y la actividad turística.
Por ello, trabajamos para minimizar y compensar ese impacto a través de un sistema de cálculo de la huella de carbono que permite medir las emisiones generadas en cada viaje. A partir de ese cálculo, ofrecemos la posibilidad de compensarlas apoyando proyectos sostenibles, como iniciativas de reforestación o acciones con impacto ambiental positivo.
Este enfoque no elimina completamente la huella, pero sí permite transformarla en una oportunidad para contribuir activamente a la regeneración del planeta.
Es precisamente aquí donde el bosque se convierte en nuestra inspiración. De forma natural, los bosques absorben dióxido de carbono y ayudan a mantener el equilibrio del planeta. En SAÓ, aunque no podemos evitar completamente esas emisiones, sí buscamos compensarlas y generar un impacto positivo que contribuya a ese mismo equilibrio.
Crecer en equilibrio con el entorno es la base de todo, por eso, nos imaginamos como un árbol: un elemento más dentro de ese gran ecosistema, que, a su manera, contribuye a mejorar el entorno. Un árbol diferente, que reconoce su impacto, pero que trabaja activamente para reducirlo y transformarlo en algo positivo.

Te contamos cómo es nuestro árbol y sus partes para que entiendas cómo funciona SAÓ:
Raíces
Las raíces son el origen de todo. Aunque no son visibles, sostienen el árbol y permiten su crecimiento. En SAÓ, nuestras raíces son los valores que nos sostienen: los valores sostenibles, ecológicos, socialmente responsables, comprometidos con el medioambiente y la búsqueda de experiencias auténticas que sean respetuosas con la población local.
Estos principios guían cada decisión que tomamos y dan sentido a nuestra forma de entender los viajes.
Tronco
El tronco representa la estructura principal del árbol. En nuestro caso, es nuestra actividad como agencia de viajes. Todas las experiencias que diseñamos y ofrecemos están alineadas con nuestros valores, buscando siempre equilibrar la experiencia del viajero con el respeto por el entorno.
El tronco es lo que nos permite crecer, avanzar y consolidar un modelo de viaje más consciente.
Ramas
Las ramas son las iniciativas que nacen de esa base. Representan todas aquellas acciones que impulsamos para generar un impacto positivo: programas de compensación de huella de carbono, proyectos de reforestación, integración de opciones sostenibles en nuestros viajes y colaboración con iniciativas responsables.
Cada rama amplía nuestro alcance y refuerza nuestro compromiso con el medioambiente.
Hojas
Las hojas son la parte más visible del árbol, el resultado de todo lo anterior. Representan el impacto real de nuestras acciones, como los proyectos de reforestación donde ya hemos conseguido plantar más de 4.000 árboles nuevos en distintos parajes naturales con los que colaboramos como por ejemplo, la Solana de la Canal, el Pla d’Almisera o la Costera de Mitjanes.
En definitiva, nuestras hojas son los espacios que ayudamos a regenerar, los proyectos que apoyamos y cada pequeño avance hacia un turismo más responsable.

Viajar como un bosque no significa no dejar huella, sino ser conscientes de ella y actuar en consecuencia. Significa entender que cada decisión cuenta y que es posible transformar el impacto en una oportunidad para generar valor.
En SAÓ creemos en un turismo que no solo conecta personas con destinos, sino que también contribuye a preservar esos destinos para el futuro. Porque, igual que los bosques trabajan en silencio para mantener el equilibrio del planeta, nosotros queremos que cada viaje sea un paso hacia un modelo más responsable.
Formar parte del cambio es posible. Y, como en la naturaleza, todo empieza con algo pequeño.